JOYAS


 

BVLGARI FIOREVER

BVLGARI FIOREVER

La flor es un motivo clásico de la joyería, una exaltación de belleza natural que Bvlgari ha interpretado con una maestría incomparable desde 1920. Bvlgari inmortaliza ahora la flor de cuatro pétalos en encantadoras joyas con diamantes.

Inspirada en el motivo de la flor de cuatro pétalos, un símbolo romano de felicidad y alegría, la colección Fiorever captura el vibrante espíritu de la ciudad eterna con un sorprendente diseño rico en pasión y luminosidad. Líneas desafiantes y diamantes atemporales, convierten al nuevo ícono en una celebración chispeante de la irreverente mujer Fiorever.

En la nueva campaña de Bvlgari, capturada por el aclamado fotógrafo Mario Sorrenti, la
mujer Fiorever es interpretada por Úrsula Corberó, celebridad reconocida internacionalmente gracias a su participación estelar en la serie “La Casa de Papel”. Mostrando siempre una actitud positiva, Úrsula posee la alegría por la vida que caracteriza a la cultura romana y espontaneidad despreocupada que define a la mujer Fiorever.

El espíritu libre de Fiorever brilla en la flor de cuatro pétalos a través de diamantes de la más alta calidad (color D-F, claridad IF-VVS). En su corazón, se encuentra un diamante central de 0.10 a 0.50 quilates, y sus pétalos se desprenden hacia arriba mostrando el expertise en diseño de Bvlgari a través del volumen. Con calidad escultural, la flor cobra vida y produce la tentación de tocarla como si fuera una flor natural.

BULGARI

BULGARI

La colección de joyas y relojes DIVA ostenta todos los códigos de diseño que hacen referencia a Bulgari: un guiño a los
célebres mosaicos romanos y a los motivos con forma de abanico de las termas de Caracalla. Oro, esmeraldas, coral, diamantes,
onix, se yuxtaponen y combinan en una danza que se resuelve en piezas de joyería y relojería que quitan el aliento a quien las
contempla.
Nacidos de la pasión de los joyeros italianos por las piedras coloreadas, los relojes de la colección DIVA reflejan el emblemático
arcoíris de Bulgari, un arco compuesto por múltiples gemas que anidan juntas como pétalos y crean una auténtica corola en torno
a un bisel engarzado con piedras preciosas.
Entre las increíbles piezas de la colección destaca el Diva High Jewellery Watch, que remite estéticamente al DIVA High Jewellery
Emeralds Watch que obtuvo el premio “Jewellery Watch” en el Grand Prix d’Horlogerie de Genève el año pasado, honor que
recompensa los 130 años de creatividad cultivados por el joyero con asiento en Roma, cuyas colecciones fueron siempre rodeadas
por un aura que exaltaron actrices y celebridades de fama mundial.
DIVA: un estilo sofisticado, hecho de las más refinadas gemas, con formas inéditas y tan atemporales como la misma Roma, la
Ciudad Eterna

 

CARTIER

CARTIER

Ha transcurrido un siglo desde la aparición en escena de La Pantera de Cartier, emblema por excelencia de la Maison. Animal salvaje, La Pantera es más que un símbolo de Cartier: es un icono atemporal en el que esplenden, deslumbrándonos, sus ojos de esmeralda, su hocico de ónix, su pelaje de diamantes… Las creaciones de la colección Panthère aportan una felina voluptuosidad a la alta joyería bajo la forma de anillos, brazaletes, broches, pendientes, collares y relojes. Una colección que presenta múltiples facetas derivadas de la personalidad de la pantera: amenazadora, altiva, sensual… Dueñas de un encanto irresistible, las cincuenta y seis piezas que componen la nueva colección Panthère ostentan una esencia absolutamente felina: las hay figurativas y las hay juguetonas, y también salvajes y feroces… Joyas confeccionadas como sólo un tremendo knowhow permite realizarlas, la colección Panthère obtiene su vitalidad creativa de la energía que emana del emblemático Gato Salvaje de Cartier. Un rugido de belleza

GRAFF

GRAFF

La célebre firma de joyería de lujo Graff, sita en Londres (Reino Unido), acaba de presentar en sociedad un sofisticado diamante de 132,55 quilates, cuya intensa tonalidad amarilla le ha valido el nombre de Golden Empress (la Emperatriz Dorada). La pieza, cortada de un opaco diamante irregular de 299 quilates proveniente de la mina sudafricana de Letšeng, en Lesoto, rindió, además, ocho piedras más pequeñas, la más grande de las cuales ostenta un tamaño de 21,34 quilates: dignos cortesanos para acompañar el esplendor de la Emperatriz Dorada.
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